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martes, 16 de abril de 2013

LA BICICLETA Y YO por Júlia Royuela Daura

Si me preguntáis cómo he aprendido a montar en bicicleta, tengo que responder que ha sido el resultado de un largo proceso, puesto que he ido montada sobre ruedas desde que nací.
El primer paso práctico fue el cochecito. En él me llevaba mi madre a los pocos días de edad. En aquellos primeros meses aprendí a enfrentarme a la velocidad sobre ruedas, porque yo soy la hermana menor y, a menudo, mi madre se veía obligada a hacer carreras a primera hora de la mañana para que mi hermana no llegara tarde a la escuela.
El siguiente paso fue montar en taca-taca. Recuerdo con especial cariño aquella época; descubrí la libertad que te proporciona el poder de moverte libre e independiente por tu casa en un vehículo. Al taca-taca le siguió el triciclo. Mis recuerdos de aquellos tiempos no son tan felices, ya que a menudo suponía para mí un gran esfuerzo perseguir a mi hermana que circulaba, por aquel entonces, en una bicicleta. Por eso, no tardé en lanzarme y reivindicar la bicicleta con ruedines.
Me gustaba ir en este medio de transporte porque me sentía segura. Con mis ruedines, la bicicleta jamás volcaba. Así que no tardé en pedir a mis padres que me enseñaran a montar en bicicleta, en una de verdad. Es más, fueron ellos quienes insistieron para que tomara esa decisión, hasta que al final llegó el gran día.
Todo estaba listo: la bicicleta sin las pequeñas ruedas traseras y mi padre dispuesto a correr detrás de mí. Fuimos a un campo de deporte cerca de mi casa. Era una superficie llana, sin obstáculos, y muy adecuada para aprender a montar en bici. Yo estaba algo nerviosa, pues no sabía si podría hacerlo. Empecé a pedalear con fuerza. Mi padre sostenía la bicicleta y eso me daba confianza. Sentí como la mano de mi padre se soltaba, avancé unos pocos metros más haciendo eses hasta que di de bruces en el suelo. Repetimos la operación varias veces; cada vez más conseguía mantenerme más tiempo y avanzaba más recta.
Aquella misma mañana aprendí a montar en bicicleta, aunque tuvimos que pagar un precio: mis rodillas peladas y el dolor de espalda de mi padre.

JÚLIA ROYUELA DAURA
2º ESO A

jueves, 17 de enero de 2013

LA MEVA VIDA, NO PAS UNA ALTRA... per Cristina Tirado


Quan fem una petita redacció, a la majoria de persones, ens passa que volem explicar tantes coses que deu, quinze o, fins i tot, vint-i-cinc línies es queden curtes per tot el que hem d’escriure.
En aquest dos anys, la meva experiència amb la lectura ha estat canviant constantment. Quan pensava que ningú m’entenia allà tenia el llibre, esperant-me, ansiós perquè llegís les seves pàgines, perquè les explorés i desconnectés del món. Això és el que em va fer començar a escriure. Sincerament, a pensar d’ una altra manera, a expressar-me de manera diferent de la resta, tot i que hi ha un munt de persones que fan el mateix que jo. D’ això no me’ n penediré mai. El mateix passa amb la música.
Sí, ho sé.  Últimament estic als núvols, a un altre lloc, el ‘món de yupi’, com diu la meva mare.
Però, és necessari posar tantes etiquetes, societat?
Sí, m’agrada llegir, estic fent mal a algú? Jo mateixa he arribat a un punt em que em dic ‘rareta’. No veig a ningú, que li agradi llegir, al meu voltant. Però és cert el que diuen: “Una persona que llegeix viu milers de vides abans de morir. L’home que mai llegeix només en viu una.”
No escolto el que la majoria d’adolescents escolten. Escolto pop, heavy, punk, country i rock. Sí, m’agradaria haver nascut als 70, hauria gaudit més amb la música dels Beatles que no pas amb la majoria dels cantants d’ara.
Això és el que jo penso. Potser algú pensi que aquestes paraules no tenen ni cap ni peus... És veritat, no ho tenen. Però les he escrites perquè la gent s’ adoni que no tots tenim la mateixa opinió i que no tots els adolescents som iguals. 

CRISTINA TIRADO
2n ESO A

CHAROLA'12: UN VIATGE ESPERAT, PERÒ UNA MICA CANSAT per Naiara Carrés Hidalgo


Quan la professora Keles ens va explicar que a l’estiu hi havia un campament a Madrid vaig ser la primera a preguntar-li als meus pares si em deixaven anar, encara que, la resposta no va ser la esperada.
Els vaig suplicar i suplicar però va ser en va. La seva resposta era clara i no canviarien d’opinió o, almenys, va ser el que em van fer creure.
Faltava una setmana per acabar l’escola i les meves esperances ja s’havien perdut i just la nit del dijous els meus pares quan estàvem dinant em van dir: “Naiara, el teu esforç a l’escola i la teva bona actitud ha estat el que ens ha fet canviar d’idea i pensem que seria una molt bona experiència per tu”. Jo em vaig aixecar i els vaig donar una forta abraçada.
Quedaven només tres dies per partir cap a Madrid i jo estava nerviosíssima per conèixer aquell lloc. A més jo no hi havia viatjat mai sola i això em feia una mica de por encara que sabia que era segur.
Va arribar el gran dia i els meus pares em van portar a l’estació d’autobusos. Quan vam abandonar aquell lloc la meva esperada experiència va començar. Portàvem sis hores en aquell autobús i, la veritat era que, ja estàvem farts de estar allà. Només pensar que ens quedaven cinc hores més ens matava però el pitjor va ser quan ens pensàvem que ja havíem arribat i ens van pujar una hora més a un altre autobús.
Va ser arribar i començar a posar-me nerviosa per començar aquella meravellosa aventura.  A més ja tenia ganes de conèixer la gent amb la que compartiria aquells vuit genials dies.
Vaig conèixer tres extraordinàries malaguenyes, molt simpàtiques, i amb les quals vaig compartir els meus millors moments.
Estàvem cada dia juntes i a diferència de la gent de la meva classe jo era l’única que s’havia relacionat.
Aquesta experiència em va aportar que amb només vuit dies es poden fer amigues molt especials i també que els viatges de dotze hores en un autobús no són molt agradables.

NAIARA CARRÉS HIDALGO
2n  ESO A

miércoles, 26 de diciembre de 2012

RECUERDO INESPERADO por Júlia Royuela Daura

RECUERDO INESPERADO

Ayer no quise romper tus retratos,
pensé que ya nada a ti me unía;
creí que todo lo que yo sentía
no era más que un sueño de mi pasado.

¿Por qué será que todo lo ya amado,
tras un tiempo y a la luz de un nuevo día,
resurge con más brillo y con más vida
y nos hace desear lo inesperado?

¿Acaso no es humano entristecerse
al ver caer las gotas en las hojas?
¿Acaso no es humano si te enojas
al ver como un amor desaparece?

Aunque el fruto del amor nuevo crece,
aquel primer beso se nos antoja
delicioso y único, aunque se rompa
en nuestra memoria jamás perece.

JÚLIA ROYUELA DAURA
2º ESO A
(POESÍA)

LA FE por Paloma Maniás

LA FE

Hace unos días me puse a pensar en la definición que le podría dar a la palabra 'fe'. Me di cuenta de que yo sola no sabía definirla, así que le pedí ayuda a una persona con un coeficiente intelectual más alto: mi madre. Para mi sorpresa, ella tampoco sabía qué decir. Después de darle vueltas y más vueltas al asunto, llegué a la conclusión de que la fe no se define con una frase, sino con una palabra. La fe es creer.
Existen varios tipos de fe, por ejemplo, la fe religiosa. Las personas tenemos la necesidad de encontrar respuestas a algunas de las miles de cuestiones que nos hacemos cada día, y algunas de ellas deciden seguir una religión para terminar con alguna de sus dudas. Tienes fe en una religión cuando crees en ella, en el sentido de que creer te ayudará a superar malos momentos y que te va a guiar la vida a mejor.
También existe la fe en alguien. Uno de los mejores ejemplos para este tipo de fe es la que tiene un padre en su hijo, y viceversa. El niño cree en su padre, es su modelo a seguir. Su padre le ve y tiene fe en que algún día será un hombre con estudios, trabajo y familia. 
Por último, pero no por eso menos importante, está la fe en uno mismo. Al igual que el padre tiene fe en el hijo, el niño tiene fe en que un día llegará a ser como su padre. Las personas que no tienen fe en sí mismas tienen una vida muy dura; viven de lo que piensa la gente, y eso las condiciona. A la hora de hacer cosas, tienen miedo de que les salga mal y eso las bloquea en su vida diaria.
La fe es la única cosa más importante que el miedo, aunque no es bueno tener fe en las nubes. Por ello, un poco de fe es eficaz. 
PALOMA MANIÁS
2º ESO A

LA FE por Mario Cantarero

LA FE

Tener fe es creer en algo o alguien y apoyarlo sobre todas las cosas. Tener fe te puede llevar a ayudar a superar problemas de la vida cotidiana y a saber que nosotros mismos somos capaces de alcanzar nuestros sueños. 
No todo el mundo puede decir que tiene fe. Desde mi punto de vista, antes de tener fe en alguien tienes que tener fe en ti mismo. Mucha gente ha pasado por enfermedades muy duras -como el cáncer- y han superado este trance gracias a la fe y al apoyo que le han dado sus familiares. Otros han llevado sus problemas cotidianos con optimismo gracias a aferrarse a la fe. Así que tener fe  ayuda a superar toda clase de problemas.
La conclusión que he obtenido al hacer esta redacción ha sido que la fe me ayudará en mi vida personal y en las diferentes etapas por las que pase. Así que me siento reflejado con el dicho de "la fe mueve montañas".

MARIO  CANTARERO
2º ESO A

LA FE por Júlia Royuela Daura

LA FE

La Fe son las creencias de un ser humano. Es un concepto religioso que puede ser aplicado a otros ámbitos ideológicos. Así, el concepto de fe se amplía y varía con los individuos que la sienten. Al traspasar las barreras religiosas, esta idea se ha ampliado y generalizado. Para mí la fe es una necesidad y apoyo para el hombre, pues necesitamos creer en algo o en alguien con la esperanza o el fin de que mejore nuestra vida y el mundo.
Asimismo, se trata de también de una cuestión de confianza, porque esta no es posible sin un acto de voluntad, ya que exige creer en algo, aunque esto no sea demostrado o evidente. Es un sentimiento que mueve el mundo. Martin Luther King creyó en su sueño de un mundo de igualdad entre negros y blancos; Mahatma Gandhi creyó que sin armas podía ganar una guerra. Ambos tuvieron fe en sí mismos, en sus ideas, y otros les siguieron también. Los dos son ejemplos de fe. También la Madre Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer Moncho vivían la fe y, por sus creencias, muchas personas mejoraron sus vidas.
Cuando el ser humano tiene fe en algo firmemente, es muy probable que esto se cumpla, porque él mismo pondrá los medios para que así sea y, al mismo tiempo, influirá en los demás con su actitud, sus palabras y su comportamiento. Por ello, es importante fomentar la fe en las buenas doctrinas o ideas que son las que pueden construir una sociedad más justa, feliz, segura de sí misma; en resumen, una sociedad mejor. Sin embargo, por otro lado, la sociedad debe vigilar las creencias que pueden resultar malsanas o poco éticas.

JÚLIA ROYUELA DAURA
2º ESO A

lunes, 1 de octubre de 2012

UN DÍA DISTINTO A LOS DEMÁS por Paloma Maniás

Esta mañana, cuando me desperté, vi una ardilla justo delante de mí. Me miraba fijamente con unos enormes ojos. Al principio, me asusté, ya que, seamos realistas, ¿desde cuándo una ardilla te da los 'buenos días'? Incluso para mí, una persona que vive en un árbol, es algo extraño.
La cuestión es que, cuando el animal se fue, cumplí con mi rutina: cogí mi libro y mi fusil, y me senté. Leía tranquilamente hasta que escuché un ruido. No eran pisadas provenientes del bosque ni tampoco los pájaros, que en ese momento cantaban. El sonido era de los pasos de caballos; serían unos dos o tres, ya que resonaba mucho. Se acercaba un carruaje de una familia rica. Pude deducir que eran ricos por el aspecto de la carroza. Me escondí un poco más de lo que ya estaba y me tapé con las hojas del árbol. Mantuve el silencio hasta el momento en el que se dejaron de escuchar los caballos, y fue cuando solté un suspiro. Una puerta se cerró de un portazo, y tuve miedo. Reuní el valor suficiente para poder asomar la cabeza y ver quién era. Allí estaba, a pocos metros, nada más y nada menos, que el rey. Eso sí que fue sorprendente. Me vio y me hizo un gesto con la mano para que bajara, pero yo no iba a bajar.
- Disculpe, su majestad, bajar del árbol no es mi mayor deseo ahora mismo.
- Buen hombre, no le pido un gran esfuerzo. Tan sólo me gustaría hablar con usted.
- Lo siento -insistí-, pero creo que he dejado claro que no bajaré. Perdone mi mala reacción.
- De acuerdo, joven. En ese caso, se lo diré desde aquí. He decidido que le construiré una casa en la que vivir para que no tenga que estar incómodo.
No me lo podía creer.  ¡El rey me estaba ofreciendo una casa! Y me limité a decir: "Le doy mil gracias". El hombre sonrió, se subió de nuevo a la maravillosa carroza de oro y volvió por donde había venido.

PALOMA MANIÁS   2º ESO A

Texto de Júlia Royuela Daura

Mi nombre es Cosimo. Soy hijo de un barón y gozo de cierta fama por una peculiaridad propia: vivo en los árboles. El motivo de mi modo de vida es que no soporto obedecer órdenes absurdas. Vivir en los árboles me permite ser libre, no depender de los demás; no obstante, tiene algunas desventajas.
Una de ellas es que no puedo dormir completamente tumbado; aunque elija ramas gruesas y largas, nunca lo son suficientemente resistentes. Otro inconveniente es que mi dieta no es muy variada. Me alimento de frutos, huevos y carne de ave. Echo de menos algunos alimentos como los cereales o la leche. En alguna ocasión, fabrico una caña con una fina y larga rama, y, desde lo alto de los chopos, cercanos al río, intento pescar algo, pero me resulta muy difícil.
Lo que sí me gusta de la vida en los árboles es que puedo observar desde lo alto sin ser visto. La gente no suele mirar al cielo y, aunque me desplace de copa en copa, paso inadvertido. Otro entretenimiento en mis largos ratos de ocio es la lectura; leo constantemente, sin que nadie me moleste.
Para acabar, me gustaría destacar que es muy agradable despertarse con el canto de los pájaros. Sus trinos son siempre originales y melódicos. 
Considero que después de valorar las principales ventajas e inconvenientes, vivir así es para mí positivo. No lo cambiaría por nada.

JÚLIA ROYUELA DAURA    2º ESO A

LA VIDA ENTRE LOS ÁRBOLES por Cristina Tirado

Mientras el alba empieza a iluminar el bosque, me voy desperezando al paso del sol. Me gusta madrugar. Creo que gano una hora más que la gente que descansa mayor tiempo que yo. Es como si le llevase ventaja al tiempo.
Yo vivo en un árbol. No es fácil, ya lo imagináis. Por mi experiencia de vivir cada día en ellos, tienes que ser ingenioso para saber plantearte la vida allí.
El sol se empeña en salir, pero nadie del pueblo anda por estos caminos a estas horas tan temprano. Para ganarme la comida y no morir ni de sed ni de hambre, hago de juglar para los campesinos desde aquí arriba para probar bocado. Mi vida se resume en vivir y leer. Me encanta la lectura. Es como adentrarse en el libro, en la historia, como si fueras un personaje y lo vieras y vivieras tú mismo.
Una ardilla asoma su cabeza entre los árboles. La rozo con mis manos. Un escalofrío me recorre todo el cuerpo al comprobar que el animal es muy suave. Me mira fijamente, indefensa, inocente. Ellas es la mejor compañía que podría tener viviendo entre los árboles.
CRISTINA TIRADO 2ºESO A