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martes, 25 de junio de 2013

TEXTO DESCRIPTIVO por Daniel Azcárate

Una birzna de hierba, que se alza entre millones, bosteza acariciada por el Sol de un nuevo amanecer. El delicado rocío que adorna su superficie verde esmeralda resbala delicadamente hasta la tierna, fértil, y que absorbe delicadamente esa pequeña obra de arte de la condensación.
Con el nuevo día viene una suave brisa, refrescante, que pasa por los campos acariciando toda la creación, despertando a todo ser. La hierba se mece suavemente con ella, hermosa, como una alfombra que cubre las colinas de una manera singular y perfecta.
Y, allí, bajo la colina, una puerta muestra un acceso a sus entrañas, una puerta pequeña, redonda, verde como los campos con detallers dorados de Sol. A los pies de la pequeña entrada, un escalón, seguido de otro, ambos de una piedra basta, pero naturalmente hermosa. Dejan paso a un pequeño camino adoquinado con bellas flores y hermosas hortalizas, floreciendo en la tierras colindantes, hasta llegar a una valle bien pintada, artesanal, con un encanto que solo un objeto de madera puede tener..., ese olor.
Centenares de estas pequeñas viviendas se extienden por las colinas, o mejor dicho, bajo ellas. En perfecta armonía.
Una brisa vuelve a pasar y tras esto se aleja del lugar, llevándose paz y "el amor por las cosas que crecen", tan característico de un lugar tan especial como este.
El viento deja este lugar, pero volverá mañana. La Tierra Media, cuaderno del Oeste, La Comarca, Hobbitown, Bolsón Cerrado, Bolsón de Tirada".

DANIEL AZCÁRATE
CURSO DE ACCESO A GRADO SUPERIOR

martes, 16 de abril de 2013

PEQUEÑO PERO A LA VEZ MÁGICO por Ariadna Martínez Ramírez

Nos adentramos en un espacio muy reducido y a la vez mágico y poderoso.
Empezaremos hablando de su interior. Posee un núcleo acompañado de orgánulos y un líquido, llamado citoplasma, que les permite flotar. Estos tres elementos, junto con su envoltorio de protección, la membrana, forman una minúscula unidad microscópica, llamada célula. Estas se unen en grupos formando unidades masculinas, espermatozoides, y unidades femeninas, óvulos. Al unirse ambos combinan contraseñas y claves para conseguir despertar al reloj biológico con el fin de alcanzar la reproducción.
Cuando los dos se unen, crean una nueva célula que pasa nueve meses dividiéndose en millones de células más, y, así, van formando ojos, corazón, pulmones, manos; en definitiva, un nuevo cuerpo humano. Al finalizar el ciclo de nueve meses, el nuevo ser humano, está dispuesto a salir de su nido, el cual le ha dado cobijo durante ese tiempo, al exterior, donde estará otro ser mayor femenino con los brazos abiertos para criarlo y hacerle descubrir lo que es la vida.
Esta criatura sale al exterior, ante muchas más personas, todas y cada una de ellas de una manera distinta: altos, bajos, gordos, flacos, morenos, rubios, negros, blancos, enfermos, sanos... Al salir de allí él tan solo será uno más, ya que en esa ciudad habrán nacido cientos de niños ese mismo día; en ese país, millones más, y, en la otra punta del mundo, como puede ser África, cientos de millones más.
¿Cómo de una cosa tan pequeña, la célula, puede salir algo tan grande..., la vida? Pequeño, pero a la vez mágico.

ARIADNA MARTÍNEZ RAMÍREZ
CURSO DE ACCESO A GRADO SUPERIOR

viernes, 29 de marzo de 2013

¿QUIERES PASAR MIEDO? por Daniel Azcárate González

Llega un día en el que miras al frente y la ves, de pie, mirándote. La Parca. Te sonríe y te tiende la mano. Desconcertado, levantas tu mano y se la das; notas el frío, pero ya es tarde. Entonces te das cuenta de que todos recorremos un camino distinto, pero nos dirigimos inevitablemente al mismo destino.
Era un día lluvioso, uno más en la vieja Inglaterra, y Dani esperaba en el aeropuerto la llamada para embarcar. Iba acompañado de Álex y Óscar, y su viaje no era cuestión de ocio. Subieron al avión, rumbo a Irlanda, un lugar perfecto para grabar su programa por su conocida tradición esotérica. El programa de los chicos se encarga de cubrir noticias extrañas y/o sobrenaturales, y los jefes no estaban contentos con las últimas entregas, así que debían hacer algo grande.
El avión aterrizó sin problemas. Desembarcamos emocionados, aunque Dani no parecía tenerlas todas consigo y movía la cabeza vagamente al son de la canción que sonaba en su idop: "Cementeries of London". Su idea era pasar toda una noche en una pequeña casa ubicada en una pequeña campiña. La casa, pese a tener dos pisos, no era tan grande como suele ser una casa de campo corriente, pero... ¿Acaso importaba eso? Al llegar dejaron todo el equipo en el suelo y se pusieron a prepararlo todo. Dani se dispuso a abrir la puerta, y el contacto con el pomo le hizo recordar todas las anécdotas horribles que les explicó el propietario de la casa e, inconscientemente, remarcó la frase: "Sea lo que sea que haya ahí dentro, no le gustan las visitas".
Por un momento, sintió que este no era uno más de sus reportajes ñoños, como el del Yeti o el monstruo de Dover, todo mentiras y engaños. Pero esta vez un escalofrío muy real recorrió su cuerpo. Apretó el pomo con fuerza, le sudaban las manos y temblaba. Tenía miedo de abrir, pero su cuerpo se movía solo, su vista nerviosa buscaba algo que le reconfortara, pero todo era espeluznante. Un chirrido avisaba de la apertura inminente de la puerta y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba abierta de par en par. Se adentraron en el vestíbulo muy lentamente, y, cuando ya habían recorrido una distancia, se oyeron pasos corriendo por el segundo piso. El grupo se sorprendió sobremanera y, agarrando una cámara, subieron arriba como alma que lleva el diablo a intentar documentar algo útil para su programa. Anduvieron largo rato por la estancia, pero sin resultado. Decidieron dejar grabando una grabadora digital por si se diera el caso de alguna psicofonía, y bajaron a preparar el equipo y las cámaras estáticas. Al cabo de quince minutos la grabadora consiguió captar una voz femenina que decía lo siguiente: "I'm special".
Los chicos pusieron cámaras estáticas en las estancias que, según el dueño, había mayor actividad paranormal. Según él, la casa se remontaba al siglo XIX, época de práctica de artes paganas y caza de brujas. La casa era propiedad de Annis McElrow, una de las brujas más significativas de la historia irlandesa, conocida incluso en Gran Bretaña como Black Annis, una ogresa que raptaba y devoraba niños, y que se sentaba a descansar sobre la pila de huesos que acumulaba delante de su gruta. La historia de Annis no iba tan lejos de la historia ficticia, ya que fue condenada de brujería por atraer a niños del pueblo a su casa y tomarles muestras de sangre que utilizaría luego en rituales y aquelarres.
La casa conservaba su aspecto y estrutura de antaño, imperecedera y resistente al clima de las Islas británicas. Habían intentado restaurarla antes, pero ciertos "inconvenientes" impidieron proseguir con ello. Según los obreros, había algo que no les dejaba hacer su trabajo, y llegaron incluso a empujar a uno de ellos por las escaleras. Esto no amedrentaba al equipo, aunque no podían evitar estar inquietos.
La noche cayó al fin, y empezaron con el encierro. Cada uno llevaba una cámara de visión nocturna, varias grabadoras de voz y un artilugio muy curioso, al que llamaban "Diccionario". Se trataba de un aparato con una base de datos llena de palabras que pueden manipularse y seleccionarse con energía electromagnética, que es algo que se cree que liberan los fantasmas y que les ayudan a comunicarse con el portador. Si alguien o algo quería comunicarse con ellos esa noche solo tenía que manipular esa base de datos. También llevaban con ellos "objetos desencadenantes", que son objetos diversos que el ente puede reconocer y que le insta a manifestarse. Tan solo con empezar a moverse, escucharon unos pasos y un portazo en el piso superior. De nuevo se manifestaba.
Subieron las escaleras, corriendo, sin que les frenara el miedo ni esas risas incorpóreas que coreaban de fondo. Era una risa femenina, aterradora. De nuevo estaban arriba y no había nada. Decidieron que el piso de arriba era mucho más activo en lo paranormal y empezaron por allí. Álex cogió una escalera de obra y la apoyó contra una viga, intentando así simular la obra que por motivos extraños no puedo realizarse. Dani, por otra parte, tenía el "Diccionario" encendido. Segundos después de colocar las escaleras algo accionó el "Diccionario" y dijo: "Remove".
- ¿El qué?, preguntaron.
- "Stars".
Al ver que recibían información inteligente le siguieron el hilo.
- ¿Qué nos harás si no la quitamos? ¿Lo mismo que a esos obreros?
- "Yell".
Todos se quedaron callados de golpe sin atreverse a hablar, pero Óscar, en un esfuerzo dijo:
- Adelante, grita. No por eso nos vamos a ir.
En ese instante se oyó un grito desgarrador y aterrador, tan profundo como la noche y tan punzante como un cuchillo. Provenía del piso de abajo y fue acompañado de un portazo ensordecedor. Se oyeron pasos muy fuertes desde la cocina al salón y de allí a las escaleras. Parecía que iban a partirse los escalones. Los pasos eran de alguien furioso, golpeaban el suelo con la determinación de un depredador acercándose a su presa. Cada vez retumbaban más cerca y, en el quicio de la puerta..., se paró. Pero solo los pasos. Todo el aire de la sala vibraba y el aire era gélido. Se escuchó claramente: "Go out". Se desvaneció.
El equipo decidió que se separaría: Dani iría al ático, óscar se quedaría en el segundo piso y Álex, al sótano. Este último bajó las escaleras del sótano con ciertas dificultades, ya que estaba todo a oscuras. Preparó los utensilios necesarios y se sentó en una silla con una grabadora de voz al lado. Empezó a hablar preguntando cosas como quién eres, cuánto tiempo llevas aquí, cómo moriste... Al cabo de un rato, sin respuesta, se empezaron a escuchar cosas. Una especie de..., ¿cántico? No. Más bien eran sollozos. Sonaba como un puñado de niños llorando de miedo. En ese momento recordó la oscura historia de Black Annis y se dio cuenta de que aquellos niños de la historia..., nunca volvieron a sus casas. Y allí se quedó, quieto, y notó como la pena le imbuía.
En la segunda planta, Óscar comenzaba a estar inquieto desde hacía un rato. La habitación estaba llena de susurros espectrales. No eran tanto voces, sino murmullos en la sombra, tan débiles que ciertamente no se sabía si era sonido real o cuestión de su imaginación. Mala era la suerte de Óscar, rodeado de Íncubos, entes residuales encerrados allí, fruto de diversos rituales de brujería celebrados siglos atrás. Los Íncubos son el resultado de un ser oscuro con un humano; son seres viciosos y lujuriosos que toman el cuerpo de la gente mientras duerme y mantiene relaciones con él. Mediante el acto, obtiene energía necesaria para estabilizarse, y pueden llegar a absorberla hasta matar a su presa. Lleno de pánico, Óscar huyó, y maldita la oscuridad que le hizo caer escaleras abajo quedando inconsciente.
Dani cerró la puerta del ático. Un frío le recorrió. Lo atribuyó a la humedad del lugar, un amasijo de piedra y madera que coronaba la casa. Las vigas llenas de musgo dejaban caer de vez en cuando una fría gota nacida de la condensación de la mano de Dani. Solo quedaban unas horas para que el dueño volviese a abrirles la puerta, pero se le estaba haciendo eterno. En un intento de vencer sus miedos, Dani gritó:
- ¡Vamos! ¡Aquí me tienes! ¡Pégame, dame pruebas de que eres real!
A lo que algo respondió al momento:
- "Don't tempt me".
Dani luchó en su interior por no parecer asustado, pero no debió surtir efecto, ya que una gran risa incorpórea llenó la habitación y concluyó con un "go out!". "No me iré", replicó con unas ganas tremendas de marcharse para no volver. Se oyó un ruido detrás suyo y, solo con volverse, un gran vendaval le golpeó en la cara y cayó al suelo. Se levantó. vio ante sí una figura horrorosa: una mujer altísima, muy delgada, con un enmarañado pelo que tapaba su tez blanca espectral. Era realmente enorme y su encorvada espalda daba la sensación de que se abalanzaría rápidamente sobre cualquier presa en un ataque ineludible. Llevaba un vestido blanco, diría harapiento si no fuese porque más que tela parecía hecho de humo. Habló. Era la misma voz que llevaba escuchando toda la noche. Dijo:
- "Let me show..."-, y agarró a Dani por el cuello. Notaba la presión de sus manos sobre su piel; ni siquiera podía forcejear, era inevitable. Annis se acercó a su oreja y concluyó:
- "Your destiny".
Dani abrió los ojos. Estaba en el ático rodeado de sonidos de golpes por todas partes. ¿Había sido un sueño? "Una forma de comunicarse con él", pensó. Se puso de pie. Súbitamente, unas manos invisibles se aferraron a su cuello. No podía ser verdad. Dani empezó a temblar. Su primer instinto fue intentar zafarse de su agresor, pero no conseguía agarrar nada. En un desesperado intento de sobrevivir, se tiró al suelo. La presión desapareció. Fue corriendo hacia la puerta del ático y salió. La casa entera era un infierno: mil golpes azotaban las castigadas paredes coreadas por las carcajadas siniestras de Annis. Se oyeron firmes pasos detrás de Dani, como los que antes oyeron subiendo las escaleras. No parecía que fuese a dejar escapar a su presa. Corrió escaleras abajo, ignorando el cuerpo inerte de Óscar que yacía en el suelo con una grotesca deformación en la parte de la nuca debido al golpe. Los pasos, siempre acompañados por las risas, ya bajaban el primer peldaño y se escuchó "your destiny", de nuevo. Dani reventó la cerradura con el paragüero de la entrada y salió fuera. Libre por fin. Corrió para alejarse de esa horrible casa.
Sonó un golpe. El cuerpo de Dani yacía en el suelo bajo el todoterreno del propietario de la casa, que venía a abrirles, como acordaron antes del encierro.
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Llega un día en el que miras al frente y la ves, de pie, mirándote. La Parca. Te sonríe y te tiende la mano. Desconcertado, levantas tu mano y se la das; notas el frío, pero ya es tarde. Entonces, te das cuenta de que todos recorremos un camino distinto, pero nos dirigimos inevitablemente al mismo destino.

DANIEL AZCÁRATE GONZÁLEZ
CURSO DE ACCESO A GRADO SUPERIOR



jueves, 28 de marzo de 2013

EL ECO DE LA MONTAÑA por Ariadna Martínez Ramírez

Nos situamos ante una historia, cuyos protagonistas conducen sus vidas a través de una tenebrosa montaña francesa bañada de blanco y envuelta de un misterioso y húmedo viento de invierno.
Los tres protagonistas, tan solo ha pasado por este mundo una década, poseen rasgos islandeses: un pelo castaño con reflejos pelirrojos y la cara llena de pecas. Esta semejanza se debe a un factor hereditario de los habitantes de las montañas en las que nos encontramos. Dejando de lado la parte física, lo que sí tienen en común estos tres muchachos son las ganas de vivir, de descubrir nuevas cosas y de investigar cada rincón que les envuelve, como podría ser un gran espíritu libre. Pero, como es de buen saber, la curiosidad mató al gato.
Tanto Marcos como Alicia e Indira se pasan gran parte del día jugando por los alrededores de una casa muy aterradora, siempre sin tener en cuenta qué esconden esas húmedas paredes, llenas de inanimado musgo verde y ventanas rotas ante viento suculento. Pero hoy, curiosamente, ha aparecido un hombre mayor, y los tres han aprovechado para hacerle unas preguntas:
- ¡Señor, señor!-, exclamaban los tres.
- Díganme-, responde el señor con tono malhumorado.
- Solo queremos saber quién vive en esta casa.
- ¿Cómo os atrevéis a preguntarme eso? ¿A caso vuestros padres no os lo han explicado nunca?
- No, señor.
- En esta casa ya no vive nadie. Pero, hace mucho tiempo, vivía una mujer mayor con su esposo, el cual no trataba muy bien. Algún día debía pasar...-, susurra esto último en voz baja.
- ¿El qué señor?
- Ella murió ante terrible sufrimiento. Él la usaba de desahogo, maltratándola, golpeándola cada vez que llegaba ebrio a casa, y un día se le fue de las manos. Todos los que pasan por aquí dicen escuchar sus gritos cada anochecer y el susurro del viento golpeando fuertemente las ventanas del salón.
Nada más escuchar eso, los niños salen corriendo hacia la casa, y el hombre los persigue; abren la puerta y, cuando ya están dentro, se cierran. Ya no hay nada que hacer, queda el hombre fuera.
De repente, bombardean un sinfín de miradas que se cruzan entre ellos. No hace falta palabras, no hace falta ningún gesto, para saber que se acaban de sumergir ante lo prohibido. Sus ojos expresan miedo, algo absolutamente desconocido para ellos. Suena el reloj del salón, acompañado de temerosos y firmes pasos que hacen temblar sus oídos. Las ventanas rompen contra las paredes y el escalofriante viento baila junto a las cortinas. Ya no hay nada que hacer.
Marcos toma la iniciativa. Sube por las escaleras y Alicia e Indira, sin pensárselo, le siguen. Corren hacia la habitación, ven un reflejo en un espejo, una caja de joyas cae al suelo impregnada de sangre... Y chillan. Notan escalofríos en la nuca y un mal aliento sobre sus rostros; una imagen borrosa los acompaña, el espíritu de la señora ha llegado con ganas de manifiesto.
- ¿Que faites-vous ici?...
- Na..., na.., nada. ¡Nada, nada!
- Habéis venido a molestarme. Decidme qué queréis de mí.
- Tan solo queremos ayudarte-. Tiembla la voz de Irina.
- ¿Ayudarme? Nunca nadie ha querido ayudarme, tan solo deshojar mi vida; días oscuros caminan junto a mí.
- Nosotros podemos ayudar a encontrar su camino. Todo mejoraría si se va hacia otro lugar, la tratarán mejor y podrá alcanzar sus sueños.
La astucia de estos lleva a la señora a un estado de calma, donde se imagina libre junto a la felicidad. Les sorprende un destello de luz blanca que aparece al otro lado del pasillo y, acompañada por los muchachos, consigue alcanzarla. De repente, las arrugas desaparecen del hogar; se iluminan las paredes, techos, etc. Todo rejuvenece en el tiempo, como el claro reflejo del vínculo entre la señora y la casa.
Los muchachos se dirigen hacia la puerta que les había encerrado y, sin mirar hacia atrás, abandonan el mal sueño. Fuera, a pies de la montaña, deciden no contarle a nadie lo ocurrido. Ingenuos ellos de no ver que en la ventana seguía el reflejo de la señora, por algún motivo, tal vez en un futuro alguien descubrirá el porqué.

sábado, 26 de enero de 2013

UN HALLOWEEN DE MUERTE por Marta Moreno Talavera

Los participantes llevaban unos buenos disfraces auténticamente terroríficos; entre ellos, uno de los más originales y creíbles destacó porque aquella niña del exorcista llevaba, agarrada por la melena rubia, la cabeza de una chica.
La fiesta de Halloween se celebró en el instituto de un pequeño pueblo en las montañas. Todos los alumnos asistían esa noche disfrazados para la ocasión. Esta celebración era introducida por un baile y, a su vez, una tómbola, cuyo premio era un ciclomotor. También había un par de casetas, una de ellas con una vidente y, en la otra, varios animales exóticos. Por una parte del instituto, entre el gimnasio y una puerta trasera donde se llegaba al patio, había un túnel del terror, y los profesores eran los que estaban dentro disfrazados, asustando a todo el que entraba.
Cristina y Lorena, dos alumnas del último curso, unas chicas guapas, populares y bastante malvadas con algunos compañeros, no pensaban ir esa noche a la fiesta del instituto porque les habían invitado a otra fiesta por el cumpleaños de un compañero. El cumpleaños finalmente fue cancelado porque este se puso enfermo. A causa de esto, las dos amigas decidieron que, antes de quedarse en casa, se pasarían a ver la fiesta de Halloween del instituto. A última hora, buscando entre ropas viejas y maquillándose, se disfrazaron de zombis.
Al llegar al colegio se dirigieron hacia la pista de baile y observaron los disfraces de los demás compañeros. Bailando y charlando con amigos, Cristina vio a unas compañeras de su clase, de las que siempre se reía y les hacía la vida imposible. Ella no pudo contenerse aquella noche y empezó a burlarse y decirles a sus amigos que se rieran de ellas también.Se pasó casi toda la noche metiéndose con aquellas pobres chicas.
Andrea era una de esas chicas a las que tenía destrozadas Cristina, porque llevaba años siendo muy cruel con ella. Los amigos de Cristina le pidieron que, al menos por una noche, dejara en paz a las chicas. Entonces todos fueron para el túnel del terror. Antes de llegar, Cristina se enteró de que sorteaban un ciclomotor. Iba a hacer todo lo posible para ganarlo y ya se estaba imaginando cómo ganaría el premio y cómo luciría su ciclomotor por el instituto.
Una vez dentro, Cristina seguía contándole a Lorena lo poco que soportaba a Andrea y a sus amigas, y seguía riéndose de ella cuando, de repente, el hermano de Andrea, que era de los pequeños del instituto, la oyó como se reía de su hermana. Este empezó a llorar y fue corriendo a buscar a su hermana para contárselo. Andrea, al ver lo preocupado que estaba su hermano, recordó cada uno de los momentos y humillaciones que le había hecho pasar aquella víbora. No pudo contenerse más y se dirigió, llena de rabia, hacia el túnel del terror.
Cuando entró, pasó rápidamente por el gimnasio y vio como Cristina y sus amigas salían por la puerta que daba al patio. Andrea le quitó a uno de los profesores un cuchillo con el que quería darles un susto a ellos. Cristina, que iba la última, porque iba riéndose e intentando ver qué profesores eran los disfrazados, se tropezó justo al salir del patio.
Los amigos siguieron pensando que Cristina estaba escondida, como otra de sus muchas bromas; pero no, se quedó sola. Andrea, que lo observó todo desde lejos, aprovechó la ocasión y fue corriendo hacia ella. La agarró por detrás y le enseñó el cuchillo para asustarla. La otra quiso defenderse, la empujó e intentó escapar, pero Andrea ya la había acorralado entre unos árboles. Empezaron a pelearse allí, en el patio, donde nadie las veía. La humillada, llena de rabia, empezó a recriminarle y a recordar todos los acosos que había sufrido. La pelea empezó a ponerse seria. Aparecían ya mechones de pelo rubio arrancado, sangre por la ropa y el suelo..., marcas en los árboles.
Los participantes subían al escenario para mostrar a todos los disfraces tan originales que llevaban. Entre ellos, destacaba una niña del exorcista muy creíble, pues agarraba por la melena rubia la cabeza de una chica.

MARTA MORENO TALAVERA
CURSO DE ACCESO

viernes, 7 de diciembre de 2012

LA TIRANA DE LA COMIDA SANA (CARICATURA) por Dani Azcárate González

Una cabeza coronada por un pelo alborotado que se bifurca para asentarse detrás de unas orejas, harto corrientes, de las que nacen unos anteojos finísimos en comparación con los cristales, detrás de los cuales unos pequeños ojos (que acentúan su pequeñez por las gafas) escudriñan redacciones, agazapados tras la montura púrpura, y que saltan sobre cada error ortográfico dejando un rastro rojo..., de bolígrafo. Como toque final de esta faz, una sonrisa de oreja a oreja que algunas veces reconforta y otras te aterra, como la que pone cuando te entrega algún examen salpicado de rojo.
Un finísimo cuello "gansil" decorado con alhajas, mayoritariamente brillantes, que dejan paso a un cuerpo que se sustenta de verduras y hierbajos de vegetariano. Del tronco salen finas ramas a las que ella llama brazos y como puntas, dos manos -la derecha, con la forma permanente de sujetar un bolígrafo-.
Sus piernas, aun a riesgo de parecer normales, deben ser muy débiles (quizá por la dieta de cabra) porque le encanta apoyarse en la mesa para descansarlas en una de sus interminables charlas sobre sintaxis, solo equiparables a los desvaríos filosóficos del profesor Joaquín Mora.
Tiene una mente mezquina y retorcida, pues disfruta poniendo a prueba a sus alumnos cada lunes. ¡Eh!, nada más empezar la semana, por tocar las narices. Cabe destacar que se sirve de redacciones de alumnos, las que manda en algún momento de "mezquindad" voraz y desmedida, para llenar páginas de lo que ella llama un blog que ostenta en la red.
Si la ven, huyan..., o prepárense para redactar.

DANIEL AZCÁRATE GONZÁLEZ     CURSO DE ACCESO

sábado, 3 de noviembre de 2012

LA VIDA ES COMO LAS MATEMÁTICAS por Dani Azcárate González

Llega un momento en la vida en el que te das cuenta que eres como un "uno". Pasando desapercibido por esta operación que es la vida, buscando aportar algo más de lo que pueda valer un "uno", pero siempre acabamos a la sombra de algún "dos" o puede que un "tres". A veces pienso que poco importa, que sólo somos una pequeña parte de un "extenso temario", pero no puede evitar preguntarme si somos más que un trazo en una hoja de papel. 
Permanecemos en la cuadrícula esperando encontrar nuestro "número par" y formar un "binomio", y, si la cosa sale bien..., ¿por qué no un "polinomio"? Ya lo dijo Dios: creced y "multiplicaos". Pero no es sencillo y, mientras esperamos la oportunidad, vagamos por un mundo monótono y predecible, por una "ciencia exacta". Como en todos lados, ha de todo: gente positiva y gente negativa; gente que nos aporta muchas cosas buenas (o en argot, nos "suman") y gente que, tan sólo, quiere aprovecharse de ti (esto es, nos "restan"). Todos deseamos ser un número importante en esta vida, hacer algo decisivo, un cambio notable en esta operación, puesto que no somos infinitos, excepto el número Pi -pero dicen que no es algo "natural"-. Queremos hacer algo grande, ya que el enigma se resuelve y a todos nos espera el mismo "resultado".
¿Qué puedes hacer tú al respecto con tu condición de "uno"? Nada, sólo esperar a contribuir a que algún otro se haga más grande gracias a ti; tras eso, te quedas quieto esperando el final. Pero..., a medida que se va acercando, te das cuenta de que la vida sólo hay una, y te lamentas. Pese a todo te respondes, miras al frente y descubres que, "a fin de cuentas", el resultado depende de "cada uno".

DANI AZCÁRATE GONZÁLEZ    CURSO DE ACCESO A GRADO SUPERIOR

PROSA POÉTICA por Ángel Miralles

Fue entonces cuando empezó a llover; pero no era una lluvia cualquiera, era una lluvia mágica, impalpable, tan sólo se podía ver y oír.
Fuimos avanzando por aquel camino, rodeados de árboles amarillos por todas partes. Todo era ocre. Incluso nosotros parecíamos salidos de algún tipo de serie de la cadena Fox. Nada era como debía ser. El camino no se acababa, se hacía más y más largo. Los animales que debían andar, allí volaban; y los que debían volar, allí, en contra del sentido común, andaban. Esto hacía que me preguntara cómo debían moverse en aquel mundo las ballenas y los delfines, o simplemente si allí existían.
Ninguno de nosotros sabía cómo habíamos llegado allí; tampoco sabíamos cuántos éramos, ni qué era aquel lugar. A veces todo era alegre, salía la luz del sol, o al menos eso parecía. Y, de pronto, todo se volvía gris, oscuro y taciturno.
Perdí la cuenta de cuántos días llevábamos divagando por aquellos senderos. De repente pensé que todo podía tratarse de un sueño, uno de esos sueños sin sentido, en los cuales todo cambia según tu estado de humor, y de esos que no eres capaz de recordar una vez despierto.
Sin percatarnos, alcanzamos el final del camino. He de comentar que en aquel mundo lo infinito no era realmente infinito, sino que acababa de repente, sin darte cuenta. Llegamos entonces a una especie de playa; pero el mar no estaba hecho de agua, estaba formado de lo que parecía zumo de limón. Comprendí entonces que aquello era un lugar creado por mí, por mi subconsciente, en mis sueños, pues la última noche que alcanzaba a recordar había bebido tanta limonada como mi garganta pudo tragar. De alguna forma, había creado un sueño desestructurado y sin sentido.
Fue entonces cuando empezó a llover; pero no era una lluvia cualquiera, era una lluvia mágica, impalpable, tan sólo se podía ver y oír.

ÁNGEL MIRALLES    CURSO DE ACCESO A GRADO SUPERIOR

viernes, 12 de octubre de 2012

DICEN QUE ANTES DE MORIR VEMOS NUESTRA VIDA PASAR EN IMÁGENES por Dani Azcárate

Dicen que antes de morir vemos nuestra vida pasar en imágenes. ¿Así de importantes son? ¿Acaso no hay sonidos, olores o texturas muchísimo más cernas, más íntimas o sensoriales? Como sentir que el alma se llene con "esa canción", o recordar el color y el perfume de "esa persona especial". Pero, ¿los ojos? La vista muchas veces nos engaña y nos hace ver cosas que desearíamos no ver, pero... ¿Qué hay de esas puestas de sol? ¿Y de esas cosas maravillosas que vale la pena ver? Para bien o para mal, nos encontramos en una época en la que la comunicación a través de las imágenes es importantísima.
Por una parte, la comunicación por imágenes nos permite "presentarnos" de alguna manera "a simple vista": el pelo, la forma de vestir, accesorios... Si nos referimos a algo más personal, están esas miradas cómplices, esas "señas" que solo se entienden entre amigos, sonrisas que indican más de lo que puedes expresar con palabras... Los seres humanos necesitamos ver algo para comprenderlo, y más allá de comprenderlo, maravillarse con ello. No es lo mismo que te describan las Cataratas del Niágara, que ir tú mismo y descubrir que hay sensaciones, formas e incluso colores que no tienen cabida en el reino de las palabras.
Por otra parte, el "depender tanto" del análisis de la vista nos lleva, la mayoría de las veces, a "juzgar un libro por su portada". Hay muchas cosas que se ocultan tras un vistazo que pueden ser mucho más relevantes que lo que tan solo se ve. A esto se le suma la importancia de la "fotografía vía móvil" de hoy en día. ¿Haces algo interesante? ¡Corre! ¡Haz una foto ahora mismo! Si no los demás no podrán ver lo bien que te lo estás pasando. ¿En serio es necesario? Algún día se darán cuenta de que valía más vivir ese momento que encerrarlo en una "foto Facebook".
Bueno o malo y nos guste o no, toda imagen siempre tendrá mayor impacto a primera vista, pero yo también apuesto por la palabra, que bien acompañada y bien escrita, también puede llegarnos y calarnos bien hondo.

DANI AZCÁRATE     CURSO DE ACCESO A GRADO SUPERIOR